La pesca sufre ya los efectos de la redistribución de especies por el cambio climático

Por Alba Aguión

Que el cambio climático está afectando a los animales marinos es un hecho irrefutable. Como también lo es la enorme variedad de maneras en las que puede hacerlo: desde corales con dificultades para construir sus esqueletos, hasta atunes y salmones con migraciones adelantadas o poblaciones de krill antártico que disminuyen mientras que otras, como las de muchos peces tropicales, aumentan.

A medida que los océanos cambian, los organismos cuentan con tres opciones: adaptarse a la nueva situación, moverse o extinguirse. Es en la segunda opción en la que centramos nuestro trabajo en el grupo de investigación Future Oceans Lab de la Universidad de Vigo, liderado por Elena Ojea. Y es que aunque los rangos geográficos de las especies son dinámicos y varían con el tiempo, el cambio climático está causando una redistribución significativa de las especies a nivel mundial. Así, mientras que, por ejemplo, hay animales terrestres que se mueven montaña arriba para escapar de los sofocantes pastos, muchos peces descienden en profundidad buscando aguas frías. Por la misma razón, muchos peces abandonan las aguas del ecuador para desplazarse a latitudes más cercanas a los polos. Esta redistribución de las especies no solo está provocando el establecimiento de nuevos ecosistemas y comunidades biológicas, sino que también está afectando al bienestar y seguridad alimentaria de las sociedades humanas (Figura 1).

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Figura 1. Los impactos de la redistribución de la biodiversidad por cambio climático afectan a las sociedades humanas, a los ecosistemas, a la gobernanza y a las propias dinámicas del cambio climático. © Pecl et al. 2017.

En el caso de los océanos, ámbito de nuestro estudio, la redistribución animal acarrea importantes consecuencias para la pesca; sector del que dependen unos 520 millones de personas (un 8% de la población mundial) según datos de la FAO del 2011.

Como respuesta a las elevadas temperaturas, casi dos tercios de las especies del mar del Norte han sufrido cambios de latitud o profundidad en menos de 25 años. En aguas de Corea, del estrecho de Bering y del Nordeste de Estados Unidos se han detectado también cambios latitudinales importantes en diversas especies de interés pesquero. En el norte del Golfo de México se han registrado extinciones e invasiones que parecen estar relacionadas con el cambio climático. Sin embargo, en un contexto de redistribución no todo son pérdidas. En el mar del Norte, por ejemplo, la mayor abundancia de peces de climas cálidos como la lubina o el salmonete de roca ha creado nuevas oportunidades para el sector.

Aquellas regiones geográficas con cambios más bruscos en su clima y con especies con menores rangos de tolerancia se espera que sean las más proclives a experimentar elevados porcentajes de redistribución. Sin embargo, esto no implica que dichas flotas sean la más afectadas por el cambio climático. China, Taiwán, Japón, Corea del Sur y España acumulan más del 80% de las horas de pesca registradas en alta mar (más allá de su zona económica exclusiva) en el 2016, siendo así susceptibles a sufrir impactos económicos por redistribución de stocks lejos de sus costas (Figura 2).

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Figura 2. España contó con 460 mil horas de actividad pesquera en alta mar durante el 2016, siendo uno de los 5 países del mundo que pasó más tiempo pescando allí. © Kroodsma et al. 2018.

Otra consecuencia del movimiento de las especies objetivo y por tanto, de las flotas pesqueras, se espera que sea el incremento de conflictos a la hora de repartir las cuotas entre países. Este ha sido el caso del movimiento de la caballa hacia las aguas frías de Islandia e islas Feroe, que ha causado importantes disputas entre dichas regiones y Reino Unido.

Además, la redistribución de stocks se espera que disminuya la eficacia de las herramientas de gestión diseñadas sin considerar los impactos del cambio climático. Un buen ejemplo son las áreas marinas protegidas, delimitadas espacialmente en el territorio y con límites estáticos en el tiempo. Así, una reserva creada hoy para conservar una especie determinada o fomentar la pesca en zonas adyacentes es muy probable que en el futuro no sea efectiva si los stocks la abandonan para migrar hacia zonas frías.

Con todo esto en mente es importante destacar que no sólo es necesario realizar estudios biofísicos sobre la presente y futura relocalización de los stocks. Existe también la necesidad de realizar investigación que verse sobre los posibles mecanismos y medidas de adaptación que las flotas y gobiernos puedan realizar para hacer frente a los efectos ya palpables del cambio climático en nuestros océanos.

A la hora de cuantificar los países más vulnerables a estos impactos, la hipótesis principal es que las flotas tecnológicamente más avanzadas, propias de países ricos, cuenten con mayores capacidades de adaptación, moviéndose a nuevas zonas de pesca a través de acuerdos con otros países o cambiando sus artes. Sin embargo, flotas domésticas, como las de las islas del Pacífico, que limitan su actividad a la zona económica exclusiva de su país se espera que cuenten con menores capacidades de ajuste.

El trabajo que llevamos a cabo actualmente en nuestro laboratorio muestra que hasta hoy el conocimiento sobre la redistribución de las especies marinas comerciales está centrado en pocos países y son precisamente las áreas tropicales y el hemisferio sur las regiones menos estudiadas; lugares donde la vulnerabilidad de las poblaciones se estima que es mayor (Figura 3). Siendo las áreas cercanas al ecuador propensas a sufrir las mayores migraciones debido a sus altas temperaturas y además, contando con poca capacidad para hacer frente a dichos impactos, se pone de manifiesto la urgencia de realizar investigaciones biofísicas y de políticas de adaptación en dichas zonas.

Desde Future Oceans seguiremos trabajando en investigar los impactos del cambio climático en los stocks y comunidades pesqueras, para examinar posibles medidas de adaptación para hacer frente a este problema.

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Figura 3. Vulnerabilidad de los diferentes países a los impactos esperados del cambio climático en las pesquerías bajo el escenario IPCC B2. Los colores más oscuros representan las zonas más vulnerables, y en el gris las zonas con ausencia de datos. © Allison et al. 2009.

 

Referencias

Allison et al. (2009) Vulnerability of National Economies to Potential Impacts of Climate Change on Fisheries. Fish and Fisheries. 10 (2). doi: DOI: 10.1111/j.1467-2979.2008.00310

Kroodsma et al. (2018) Tracking the global footprint of fisheries. Science. 359 (6378). DOI: 10.1126/science.aao5646

Pecl et al. (2017) Biodiversity redistribution under climate change: Impacts on ecosystems and human well-being. Science. 355 (6332). DOI: 10.1126/science.aai9214

Sumaila et al. (2011) Climate change impacts on the biophysics and economics of world fisheries. Nature Climate Change. 1. DOI: 10.1038/NCLIMATE1301

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Un Comentario

  1. Pingback: Future Oceans Lab da UVigo: "O cambio climático está mudando o hábitat dos animais mariños" - Xornal de Vigo

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