Diseñando redes de reservas marinas para hacer frente al cambio climático

Por Elena Ojea

Generalmente entendemos las reservas marinas como una herramienta de conservación de la naturaleza, y cuando pensamos en una reserva marina puede que nos lleguen inmediatamente imágenes de aguas claras, naturaleza prístina, arrecifes de coral, o cetáceos nadando a sus anchas. También sabemos que tenemos ejemplos cercanos de protección marina, como el Parque Nacional de las Islas Atlánticas en las rías baixas, con su riqueza ecológica e importancia para la conservación. Estas ideas que tenemos están en lo cierto y generalmente las áreas protegidas conservan hábitats de alto valor ecológico, especies y ecosistemas. Sin embargo, lo que muchas veces se desconoce es que una reserva marina también se puede diseñar como reserva de interés pesquero. Esto es, la protección tiene como principal objetivo no tanto conservar un hábitat, sino mejorar la pesca en aguas adyacentes. Localmente también tenemos algunos ejemplos de reservas marinas como la de Lira o la de Cedeira, impulsadas conjuntamente por los propios pescadores.

Underwater sea, ocean with light rays. 3d illustration

Figura 1. Aguas claras en nuestro imaginario de reservas marinas.

De esta forma las reservas marinas se convierten en un instrumento de gestión pesquera. Se ha demostrado en diferentes lugares del mundo cómo una reserva puede aumentar por ejemplo el tamaño y la abundancia de las especies con alto valor pesquero. Una reserva también puede ayudar a asegurar el ciclo de vida de especies importantes que asegure que se pesquen a edades adultas, y así mantener los stocks de forma sostenible. Sin embargo, cambios en la gestión de recursos pueden dar lugar a conflictos entre los agentes locales en muchos casos por el carácter de largo plazo en el que los beneficios de las reservas marinas se visualizan, ya que muchas veces estos se empiezan a notar tras varios años de implantación de la zona protegida, lo que conlleva en ocasiones a un coste a corto plazo para la pesca. A pesar de los diferentes problemas asociados, las reservas marinas son hoy en día uno de los instrumentos de gestión pesquera más recomendados, especialmente para pesca artesanal.

Las reservas marinas se delimitan espacialmente en el territorio, es decir, los límites de una reserva son a menudo estáticos en el tiempo. Sin embargo, la dinámica del medio marino es cambiante, especialmente si tenemos en cuenta los impactos del cambio climático. Se espera por ejemplo que el cambio climático afecte a la distribución de especies de peces y otros organismos marinos. Algunos de estos cambios ya los estamos viendo, con peces tropicales que son cada vez más comunes en nuestras aguas, y especies autóctonas que se desplazan hacia latitudes mayores.  Debido a estos impactos que cada vez serán más importantes, hay estudiosos que empiezan a preguntarse hasta qué punto una gestión pesquera o marina espacial puede estar preparada para los cambios que el clima está causando en el mar. Para el ejemplo del movimiento de organismos en el mar, podría esperarse que un área marina protegida diseñada hoy para conservar a una especie o para fomentar la pesca en un lugar, puede en el futuro no ser efectiva si estas especies que protegía migran a otras aguas más frías, por ejemplo.

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Figura 2. Cambio esperado en la biodiversidad marina (Garcia-Molinos et al., 2015 Nature Climate Change)

Con esta pregunta de investigación surgió una colaboración con profesores de la Universidad de California Santa Barbara, UCSB. Gracias a una beca Marie Curie a través de la diputación de Bizkaia, tuve la oportunidad de salir del Basque Centre for Climate Change (BC3) y viajar al sur de California y colaborar con uno de los grupos de investigación más punteros en pesca sostenible. El Grupo de pesca Sostenible de UCSB o Sustainable Fisheries Group. Aterricé en la universidad americana con ganas de aprender más acerca de la gestión de recursos, y con preguntas en mente sobre cuales iban a ser las repercusiones del cambio climático en la manera en la que gestionamos dichos recursos en la actualidad. Descubrí que en California las reservas marinas para la pesca son una de las principales herramientas que el gobierno está desarrollando, y disponen de una red de expertos con conocimiento ecológico y económico para un diseño detallado y espacialmente explícito de las reservas. Los profesores Christopher Costello y Andrew Rassweiler habían trabajado juntos en un modelo en el que podían diseñar una red de reservas óptima para aumentar los beneficios de la pesca en la región. En este modelo consideran información ecológica sobre las especies comerciales de varios peces y el erizo de mar, más información sobre la flota de la zona que operaba en dichos recursos. En las primeras conversaciones que tuvimos discutimos la pregunta de investigación que introduje más arriba:  hasta qué punto el cambio climático no iba a afectar a los diseños actuales de reservas marinas.

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Figura 3. Grupo de Pesquerías Sostenibles (SFG) de la Universidad de California Santa Bárbara.

Después de varias reuniones y discusiones, decidimos que yo podía ayudar a incluir el impacto del cambio climático en su modelo, para así ver si la red de reservas actuales difería mucho de las futuras reservas si tenemos información sobre cómo va a afectar el cambio climático. Este era un estudio pionero en el sentido de que no existían muchos modelos a tan pequeña escala y con una aplicación tan inmediata para la gestión con impactos del cambio climático. En el periodo que estuve en Santa Bárbara me reuní con varios expertos en cambio climático para ver de qué forma se podían incluir tales impactos en el modelo. Hablé con expertos en la migración de especies, con expertos en dispersión larvaria, y expertos en el efecto del cambio climático en los importantes bosques de kelp de la costa pacífica. Tras varias reuniones descubrí que la mejor opción para incluir el impacto del cambio climático en el modelo era la dispersión larvaria. Existe hoy en día evidencia científica de cómo el aumento de temperatura en el mar afecta a la duración del estado larvario de los organismos. Dado que las especies se mueven en su estado larvario, la duración que tenga puede ser determinante para predecir a qué zona se va a ir el recurso. Esto resulta fundamental para el diseño de una red de reservas marinas. Con esta idea, calculamos los cambios en la duración del estado larvario de los peces de roca con los que trabajábamos y el erizo de mar, de acuerdo a los cambios de temperatura esperados con cambio climático, que están disponibles en la Agencia de los Océanos y la Atmósfera americana, la NOAA.

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Figura 4. Zona de estudio en el Sur de California (Rassweiler et al., 2012).

 

Con los impactos del cambio climático en nuestras especies, utilizamos el modelo ya desarrollado para California de reservas marinas y obtuvimos la red de reservas óptima con cambio climático. Para responder a nuestra pregunta de investigación, queríamos ver cuál es la diferencia en términos de biomasa y de ganancias por pesca con el diseño actual en condiciones futuras, y el diseño futuro. El resultado de la comparación nos resultó un poco sorprendente. Vimos que la diferencia entre dejar las reservas actuales o rediseñar la red de reservas era muy pequeña, y por lo tanto vimos que el diseño actual, al ser espacialmente explícito y tener en cuenta mucha de la complejidad biológica y económica en la zona, es un diseño bueno ante el cambio climático. Es decir, estas reservas diseñadas ahora sí nos pueden ser todavía muy beneficiosas en el futuro.

Creemos que este resultado podría darse en otros lugares pero es necesario un estudio detallado con la información específica de la zona, y un buen conocimiento de la ecología de las especies y del comportamiento de la flota pesquera (cuanto pescan, dónde, etc.). Nos parece prometedor que un diseño informado en la actualidad pueda seguir siendo una solución razonable por mucho tiempo. En el futuro seguiremos trabajando en estos temas para ver si las reservas marinas a otras escalas, como puede ser la escala internacional, pueden ayudar a resolver el problema de los stocks moviéndose de unas jurisdicciones a otras debido al cambio climático. Pero para ello ya habrá que hacer otro artículo, y otra entrada de Blog.

 

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